Libertad 98C, Santiago Centro, Chile. | ICLR

Hech. 24:1-27

Después cinco días, llegaron el sumo sacerdote Ananías con algunos de los ancianos y un orador llamado Tértulo, para presentar todas las acusaciones que tenían contra Pablo. Este Tértulo comenzó con sus acusaciones contra este hombre de Dios, sin antes adular, alabar al gobernador Felix, con el fin de satisfacer sus maléficos deseos, que eran dar muerte a Pablo. El abogado o fiscal que se hizo cargo del caso, aparte de las acusaciones que tenía Pablo en su contra como, las que menciona en Hech. 24:5b-6, se le agregaron otras, Hech. 24:5 “Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, ………………..y cabecilla de la secta de los nazarenos.” No dice; sospechamos, sino que directamente “hemos hallado”, esto habla que, ellos ya habían juzgado a Pablo, manifestando una incapacidad de buscar o desarrollar un juicio justo, pasando por alto, el sentir real del corazón de Dios, del cual ellos se reconocian como representantes de Él. Cuán sesgados se ponen las personas cuando actúan con fanatismo, cuán poco justos son al moverse con odiocidad ante ciertas realidades. Este tipo de personas lo único que buscan es “venganza”, más que justicia. A Pablo lo declaran una Plaga, queriendo decir que lo que él está enseñando, es como transmitir un virus mortal a las personas, cuán equivocados están.

Al ver hoy nuestra sociedad, e incluso considerar las palabras y los esfuerzos que hacen nuestros gobernantes y dirigentes políticos, por tratar de alguna forma, acallar o hacer desaparecer el nombre de Dios, como también a la iglesia del Señor, sacar las biblias de los lugares públicos, y también de los colegios o escuelas, universidades, y de otros estamentos, el único mensaje que nos están dando, es “Que el evangelio de Jesucristo, la buenas nuevas de salvación”, son una plaga que está haciendo mucho daño a nuestra sociedad, y que hay que extirparla y combatirla para sacarla de en medio. De alguna manera, a todos nosotros que hemos creído, que con mucho denuedo, coraje y valentía, hemos transmitido el más grande y poderoso mensaje para nuestra humanidad, nos están viendo como la peste o plaga bubónica, conocida también como la peste negra, la cual cobró más cantidad de vidas a lo largo de la historia, entre 1338 y 1350, eliminando a un cuarto de la población mundial del siglo XIV. Pero se olvidan estás personas, que han hecho todos los esfuerzos por sacarnos de en medio, que el evangelio, el mensaje de salvación, es el que ha traído mayor beneficio, sanidad, restauración, liberación a las miles y miles de personas que han oído y recibido a Jesús en sus vidas, además por medio de muchos centros de rehabilitación (para personas con diversas adicciones, para niños y niñas con violencia intrafamiliar, o de riesgo social, para mujeres jovenes embarazadas, etc, etc), con todo esto les hemos ahorrado millones de dólares, en gastos sociales al estado, y aún más hemos ido cambiando el nivel socio-económico de muchas familias, al lograr que sus hijos y nietos hallan alcanzado educación técnica y superior. De que plaga me hablan, si lo único que ha producido el mensaje de Jesucristo es liberar de la esclavitud en todo sentido de la gente. La plaga real son los parásitos que tenemos, que tratan de exaltar las tinieblas más que la luz. Querida Iglesia de Jesucristo, no calles, predica con mayor fuerza, y convicción. El evangelio no es una plaga, sino la mejor medicina para el corazón de las personas. Vamos por más.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *